Sección: Artículos. Un personaje feminista: La creación de un personaje de 1950, encarnado por una actriz del siglo XXI. Bruni Cavasín, Regina.

Un personaje feminista: La creación de un personaje de 1950, encarnado por una actriz del siglo XXI[1]

Bruni Cavasín, Regina[2]

Facultad de Arte, UNICEN.

reginabc01@gmail.com

https://orcid.org/0009-0006-6593-6813

Resumen

Me propongo reflexionar sobre la construcción del personaje de Juliette en El Escapista (2014) de Federico Polleri, nacido en la ciudad de Mar del Plata en 1982. La obra, es dirigida por Gabriela Biedma en el año 2024 y nace de la cátedra Práctica Integrada de Teatro III del Profesorado y Licenciatura en Teatro (FA, UNICEN). Mi análisis vivencial del proceso se centrará en mi participación como actriz en el desarrollo de composición del personaje a partir de su estreno, observándolo desde mi propia perspectiva feminista.

Palabras clave: Juliette;  Procesos; Feminismo; Perspectivas.

A feminist character: the creation of a 1950s character embodied by a 21st century actress

Abstract

I propose to reflect on the construction of the character of Juliette in The Escapist (2014) by Federico Polleri, born in Mar del Plata in 1982. The play, directed by Gabriela Biedma in 2024, originated in the Integrated Theatre Practice III course of the Theatre Teacher Training and Degree Program (FA, UNICEN). My experiential analysis of the process will focus on my participation as an actress in the character's development process from its premiere onward, observing it from my own feminist perspective.


Keywords: Juliette; Processes; Feminism;  Perspectives.

Acerca de la vida de Lucio Lemont

Federico Polleri nació en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina. Se destaca como dramaturgo, director teatral, ensayista, productor audiovisual, guionista, docente en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Mar del Plata y periodista donde resalta como cronista, editor y columnista en medios gráficos y radiales. También integra el grupo de teatro La Rosa de Cobre con la que estrenó cuatro obras de su autoría.

El Escapista, es dirigida por Gabriela Biedma y nos cuenta la historia de un reconocido ilusionista argentino que cae en desgracia en 1952. Encerrado y sin poder actuar durante 3 años, intenta replantear el final de su espectáculo. Afuera, Buenos Aires parece estallar; el peronismo en el gobierno es enfrentado por la iglesia, los comandos civiles, sectores de las fuerzas armadas y la oposición. Mientras la crisis se agudiza, el afuera y el adentro se entremezclan y el entorno del ilusionista fantasea con integrarse a la resistencia al golpe.

Además, esta obra, visibiliza el estado en el que se encuentra el ilusionista, como es el fracaso después del éxito, el no poder resurgir y seguir cayendo en la desgracia que se entremezcla con el delirio.

En la puesta que proponemos, la obra transcurre en el taller de Lucio Lemont. Se encuentran en escena un baúl, un pizarrón, una silla, una radio, canastos de mimbre que contienen retazos de tela y utensilios de costurera, y dos telas blancas que caen del techo hacia cada lado del escenario dando la ilusión de carpa circense.  Los personajes de esta historia son 4: Pierre, antiguo presentador de circo, actualmente manager de Lucio Lemont. Amalia, la costurera del equipo y hermana de Lucio. Lemont, deteriorado ilusionista, quien debe encontrar la solución para el truco de la metamorfosis sin su antigua acompañante y pareja amorosa. Juliette, acróbata y asistente del escapista, hace dos años se marchó y la carrera de Lucio jamás pudo remontar en su ausencia; además de ser el personaje que analizaremos a lo largo de este artículo.

Me propongo vincular ciertos aportes del feminismo con mi proceso como actriz contemporánea. Para esto recuperaré a Ileana Diéguez (2019), quien observa esta perspectiva como una herramienta ético-política y analizando las violencias desde los cuerpos y las experiencias situadas donde se vincule el pensamiento crítico y las prácticas artísticas. Además de vincular a este personaje con la objetividad feminista propuesta por Donna Haraway (1995), a partir de los conceptos de escritura y encarnación feminista, y a su vez el pensamiento de punto de vista. Así mismo, revisar en el concepto de cuerpo territorio enunciado por Verónica Gago (2019).

Considero relevante explorar cómo mi mirada, la de una actriz en el 2025, influye en la creación de un personaje situado en la década de 1950, una época con códigos culturales y sociales muy distintos a los actuales. Me propongo analizar de qué manera esa distancia temporal se transforma en una herramienta crítica que me permite revisar, resignificar y complejizar a Juliette. Pensar en su pasado desde niña, lidiando con hombres grandes y poderosos que la forzaron a quedarse en un ambiente circense sin su consentimiento o que incluso le hacían promesas incumplidas. A su vez me interesa poder comparar/analizar la relación que mantiene con los demás personajes de la obra, cómo se relaciona con cada personaje masculino dependiendo de su relación y la contracara que se genera con el otro personaje femenino de esta historia.

El Escapista en Proceso

El proceso de creación de las obras para el ciclo Carne Fresca, el cual es un espacio dedicado a la exhibición y promoción de nuevos/as directores/as teatrales, suele ser muy intenso ya que es un proceso que se construye dentro de una cátedra (la Práctica Integrada del Teatro III), es decir, dentro de un marco de aprendizaje, donde se presentan muestras para estudiar la evolución de cada escena hasta completar la obra.

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El Escapista (4ta. función, Teatro La Fábrica, mayo 2025). Fotografía: Johanna Leiva.

Esta pieza teatral empezó a construirse en abril y se estrenó el 31 de octubre del año 2024; durante este año hicimos 2 funciones y retomamos el proceso en marzo del año siguiente. En el año 2025, se redujo la puesta en escena para que esta pueda entrar en el baúl de un auto, lo cual hizo que la obra pueda ser mostrada en espacios más reducidos. Como así también desde la dirección se pensó que al mantenerse tantos objetos en el espacio, por momentos hasta podían llegar a “tapar” a los actores. Por lo que se modificó el uso del espacio y la escenografía para lograr dirigir la mirada del público de la forma deseada. Como mencionaba anteriormente, repensamos la obra, donde surgieron nuevas resonancias, nuevos trucos, nuevas interacciones. En estos siguientes ensayos Juliette salió de estar explorando su lado más oscuro a poder encontrarse con lo burlón, un lado más cómico e irónico, descubriendo así nuevas formas de “maldad” desde un ámbito un poco más lúdico.

Más tarde, la asistente de dirección Micaela Marcos, tuvo que abandonar su función. En este punto decidimos conformarnos como grupo, por lo que tuvimos que buscar a una nueva integrante que asista en El Escapista y actué en el próximo proyecto del Colectivo Teatral Estudiantes y Jubilados.

En la actualidad, la obra sigue siendo dirigida por Gabriela Biedma, con la asistencia de Donella Zoccali, actúan Joaquín Cicopiedi como Pierre, Erika Vidal como Amalia, Matías Saltalamacchia como Lucio Lemont y Regina Bruni Cavasin como Juliette.

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 El Escapista (4ta. función, Teatro La Fábrica, mayo 2025). Fotografía: Johanna Leiva.

Juliette es una mujer que se encuentra transitando el año 1950. En su infancia se vio obligada a aprender el oficio de acróbata y trabajar en el circo. Para más tarde convertirse en la ayudante del mago Lucio Lemont, donde le tocara vivir bajo su disfraz de “gran ilusionista”. Vive con él, con la hermana de Lucio, Amalia, la costurera del equipo y Pierre, el manager del grupo. Hasta que un día, por razones que aún desconocemos Juliette se va. Ya pasaron dos años de su partida, dos años sin que Lucio vuelva a actuar.

En cuanto al proceso de creación de Juliette, ella busca volver a los demás personajes totalmente locos, llevarles la contra en lo que sea que hagan fingiendo que está de su lado para que sea más fácil infiltrarse. De hecho, durante gran parte del proceso, jugamos a incorporar a Juliette a este grupo de artistas para poco a poco empezar a cumplir su función de espectro o figura que solo Lemont puede ver. Con esto encontramos intertextos que podrían darnos varios indicios de cómo era la relación entre ella con los demás personajes de la obra antes de marcharse. Este ejercicio, incluso algunas improvisaciones sobre cómo era la vida que mantenían y de cómo generaban los trucos para sus presentaciones, nos ha servido tanto para recaudar información que no nos brindaba el texto, cómo para construir un vínculo grupal.

Improvisaciones del tipo, resumir la obra en un acto donde todos los personajes puedan interactuar hace a la dimensión grupal, a nuestra dinámica y comunicación como elenco. Otro ejercicio que nos sirvió mucho para la escena donde Juliette interviene en el sueño de Pierre, quien solo puede verla en ese momento especifico de la obra, es indagar los cruces que existieron entre ellos antes de que ella se vaya y recuperar la relación que tenemos entre actores en nuestro cotidiano, que le regala a la escena un toque de humor y sarcasmo. Así mismo las indagaciones que se dieron sobre el truco de la metamorfosis y otras en la que surgen los celos de Juliette a que Lemont llame toda la atención del público y tenga más mérito que ella, la que queda bajo su sombra rebajándola a ser solo “una asistente”; más adelante recuperaremos este punto.  

El personaje de Juliette también cuenta con un territorio que le es propio para mantenerse fuera de escena mientras sigue estando en ella: detrás de las telas. Pensando en el concepto de cuerpo-territorio que brinda Verónica Gago (2019), podemos pensar en el cuerpo de este personaje y su espacio de pertenencia como un mecanismo de despojo, el cual implica una explotación de territorios, equivalente a violentar el cuerpo individual y colectivo. A su vez, Gago nos invita a pensar que no se puede recortar el cuerpo humano del territorio y del paisaje. Si prestamos atención denotaremos que la única que se refugia en la tela, la que pasa entre ellas y la que puede espiar desde allí lo que sucede en el taller del artista es Juliette; hasta el final donde, con la soga, lo lleva a Lemont ¿Será un espacio que simule una tumba? ¿Al final nuestro protagonista muere? ¿Es raptado por Juliette? Este tipo de preguntas las retomaremos en el siguiente apartado.

Pero también, las reflexiones que hace Verónica Gago (2019) nos llevan a pensar en el cuerpo como primer territorio, un espacio de soberanía, de resistencia y de memoria. Juliette como acróbata y asistente del mago trabaja con su cuerpo, cuando decide marcharse ella desobedece los mandatos del mercado, uno que gobiernan los hombres como Pierre o Lemont. Se revela ante ellos. Su territorio, es decir su cuerpo, le pertenece y no permitirá que su sacrificio sea la ganancia y el beneficio del patriarcado.

El encuentro con Juliette

Como actriz, ser la villana de la historia era un gran desafío y a su vez algo que venía esperando hace ya tiempo. Una mujer manipuladora, con la voz grave, que mira mal a cualquiera que se cruce en su camino, sus gestos dicen más que mil palabras, con un humor característico y burlón, una persona soberbia, con una manera de andar que es tan suave que contrasta con sus actos.D:\Descargas\WhatsApp Image 2025-11-05 at 11.01.02 (1).jpeg

               

      El Escapista (4ta. función, Teatro La Fábrica, mayo 2025). Fotografía: Johanna Leiva.

Conocer el pasado de Juliette y todas sus heridas deja puertas abiertas a la pregunta que tanto nosotros como elenco y el público nos hacemos ¿Por qué se fue? ¿Ella falleció? ¿Quién es Juliette? ¿Es un fantasma o es la conciencia de Lemont? Después de un año con ella a mí me gusta definirla como un recuerdo del pasado que viene a acechar. Y es esa palabra, la palabra acechar la que me acompañó durante todo el proceso de creación de la obra, a veces hasta en el sentido más animal de esta acción, como un puma que se mueve sigiloso, que controla sus movimientos y que mide a su presa antes de atacarla. Acechar para atacar, atacar para matar. Lo que nos deriva a otra pregunta ¿Por qué Juliette quiere que Lemont se suicide? Hay algo que está claro, Juliette no quiere matar a Lemont, ella busca que él tome coraje para hacerlo por sí mismo, aunque su ausencia pueda ser una potencial causa de muerte, desea que la decisión de suicidarse pueda tomarla solo, porque está solo, porque ya nadie lo va a esperar más.

Hay un texto que Juliette se apropia en la obra, una decisión de la dirección que con el pasar de los ensayos, como actriz, ya me esperaba. El texto del comienzo. El cual narra el pasado brillante en la carrera del escapista, el Teatro Tabaris repleto para ver su espectáculo, el show en el Luna Park a beneficio después del terremoto de San Juan en 1944, mismo evento donde el coronel Juan Domingo Perón le estrecha la mano al ilusionista, hasta su caída en desgracia que lo destierra de la escena local. Realmente el fragmento es dicho por la radio que atesora Amalia, pero aquí Juliette lo toma, explica de dónde viene este Ilusionista y su asistente, pero siempre siendo Lemont el centro de la atención… aunque también, como actriz propongo exponer el desplome de su carrera con tonos burlones. Incluso tomarme el atrevimiento de imitar al coronel y cómo este le extiende la mano al mago y no su “bonita” asistente, la que solo parece estar ahí para verse bien, acomodar el espacio, vestir al escapista y asentir a cada frase que él dice como si siempre tuviera la razón.

Cuando en verdad, no puede hacer ni un solo un truco sin Juliette, aquí más preguntas que buscan una explicación a por qué ella se va ¿Será que quiere demostrarle que no puede solo, que sin ella no es nadie? ¿Será un problema de egos? ¿Será la falta de mérito hacia el trabajo que desempeña Juliette? Esto último se puede reflexionar en la envidia que le genera pensar en que ellos pudieran ir a Estados Unidos y resurgir de las cenizas, los celos que le dan a imaginarse a Lemont rodeado de mujeres del espectáculo, pero la tranquilidad llega al momento de simular el truco, el cual sabe que Lucio jamás podría lograr sin su presencia.

En este momento se me ocurre preguntar: ¿Juliette quiere ayudar a Lemont? Como decía anteriormente, ella no quiere matarlo, ella quiere que él pueda tomar esa decisión, para esto le ofrece la soga y con ella un discurso donde le expresa que él solo quiere llamar la atención, que no hace nada por su vida ni por su carrera, que cree tener la misma relevancia que el presidente y que la gente lo esperará afuera gritando su nombre, hasta llegar al punto culmine donde alega que él ya se suicidó en vida, solo faltaría hacerlo carne. También usa otros recursos, como sus encantos, aprovechar que fueron una pareja para convencerlo de que el suicidarse es su mejor opción y aunque las apariciones de Amalia o Pierre puedan complicar sus planes, siempre encuentra el modo de usarlo a su favor, como con el traje que le cose su hermana o los delirios del presentador de creer que pueden irse a Uruguay o Estados Unidos, hasta incluso escribir un libro que revele los trucos de nuestro protagonista.

Juliette en perspectiva

La visión feminista de la objetividad que propone Donna Haraway (1995), transforma los sistemas del conocimiento y las formas de mirar, desde una objetividad que proviene de un posicionamiento crítico, donde y como estamos mirando, nuestro conocimiento situado, también emerge de una visión encarnada, es decir que la mirada va de la mano con el saber del cuerpo. En la segunda escena de la obra nos encontramos con un monólogo de Juliette, donde ella relata sus vivencias en el circo, exponiendo y dejando en evidencia las condiciones del trabajo circense y el rol de la mujer en este. La idea de esta práctica que nos propone Haraway es que favorezca la construcción, conexión y transformación de los sistemas de conocimiento y las maneras de mirar.

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   El Escapista (4ta. función, Teatro La Fábrica, mayo 2025). Fotografía: Johanna Leiva.

Desglosando el monólogo, en una primera instancia la Juliette de 11 años se acerca a la casa rodante del dueño del Circo Chino Johny Kresler, con la intención de robar… este hombre la encuentra, la golpea y la lleva a trabajar, no de cualquier oficio circense, sino como una acróbata, un oficio visto para mujeres delgadas y con agilidad física. Cuando este señor muere ella ya se había convertido en una integrante más del circo viviendo entre…

Hombres forzudos que lloraban como chicos, mujeres barbudas sin más talento que sus problemas hormonales, payasos enanos que no hacían reír, traga fuegos con aliento a querosén, domadores de leones que se creían los intelectuales del circo y niños caimanes cuyos padres encontraron esa particular veta efectiva en sus afecciones epidérmicas. (Polleri, 2014, p. 83).

Esta frase da cuenta de quienes se sentían superiores a ella y a quienes ella rebajaba en su trabajo. En mi imaginario actoral, ella se burla de las mujeres barbudas por no estar a su altura como mujer hegemónica. Pero también pienso en los tragafuegos y en los domadores de leones como hombres que quizás alguna vez han querido sobrepasarse con ella. A Juliette todo este ambiente del circo le resulta decadente y hasta repugnante en ocasiones. Desde mi construcción y constante indagación de este monólogo, noto en ella, que es tan impoluta, correcta y elegante, un desprecio a las personas que habitan ese mundo del circo. Estas le parecen asquerosas en su manera de hablar, de vestir y en su forma de vivir, aspecto que a su vez se ve reflejado en los demás personajes de la obra, como le parece desagradable la forma en la viven, en su manera de comer, soltando comentarios del tipo “¿se baña?” o “No me toque” hacen a esta construcción en la que Juliette se siente superior a ese mundo al que pertenece sin querer, mundo en el que se encuentra atrapada.

Avanzando con el relato de Juliette nos encontramos con otro par de hombres importantes en su vida: Lemont, con quien mantuvo una relación afectiva y con Pierre, el presentador que dejó promesas incumplidas en el camino. Ambos son mencionados en el monólogo que destacaba anteriormente.

Entre gente extraña, deforme o talentosa viví durante diez años. Hasta que alguien dijo que debíamos irnos del ‘Circo Chino Johny Kresler’. La idea fue de Pierre, el presentador del circo. Así, como la acróbata, el presentador y el Ilucionista decidimos irnos a probar suerte en escenarios más dignos. Y ahí comenzó la historia de Lucio Lemont, el más grande ilusionista que tuvo la Argentina, y a quien ya nadie recuerda. (Polleri, 2014, p. 83).

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El Escapista (función estreno, Teatro La Fábrica, octubre 2024). Fotografía: Francisco Baldoni.

Reflexionando sobre el vínculo entre Juliette y Lemont que se deja entrever en el intertexto de este monólogo, puedo suponer que se trata de una relación amorosa entre estos dos personajes donde el ego de Lemont terminaba cualquier discusión. Desde mi conocimiento situado, en la interacción de ambos personajes durante la obra puedo reconocer actitudes entre ellos como una pareja apasionada, divertida, celosa y posesiva, en donde él podía mirar sin pudor a otras mujeres pero ella no podría hacer lo mismo con los hombres, sin embargo aunque Lucio pueda cometer deslices, como se decían en esa época, siempre volvía a Juliette. Todo esto lo pienso desde mi punto de vista particular de cosas que nacieron de improvisaciones, algunas puntuales de la pareja y otras donde aparecían Pierre y Amalia, no solo desde un análisis textual de la obra. Como diría Dieguez (2019), imaginar situadamente es replantear el pensamiento crítico, utilizar la imaginación como noción y estrategia para pensar los problemas. En este caso, con Matías, quien le da vida a Lucio, nos conocíamos de vista pero jamás habíamos interactuado, de hecho nuestra primer indagación fue explorar el vínculo de estas dos personas y hasta tomamos un par de clases de tango, no solo para aprender a bailarlo para la segunda escena de la obra en la cual se encuentran Lemont y Juliette[3], sino que este nos permitió ver qué especie de relación existía entre ellos pensando en un pasado compartido.

      El Escapista (función estreno, Teatro La Fábrica, octubre 2024). Fotografía: Francisco Baldoni.D:\Descargas\WhatsApp Image 2025-11-05 at 11.01.03.jpeg

En cuanto a Pierre, desde el punto de vista de Juliette, un hombre que dijo que había posibilidades de salir del circo para buscar nombre propio (pero siempre buscando su propio beneficio con el esfuerzo de los demás), un hombre con ideas innovadoras, que sin embargo solo hizo famoso el nombre de Lucio Lemont y jamás el de su “asistente”. El desprecio que se tienen estos dos personajes se ve sobre todo reflejado en una escena donde se encuentra en el sueño del presentador, hablando con tonos irónicos, sonrisas falsas y terminando con el plan de Juliette de hacerle creer a Pierre que está hablando con el mismísimo presidente, el cual le pide ayuda para salvar la Casa Rosada. Ya que Pierre es un gran admirador de Juan Domingo Perón, el propósito de Juliette se cumple a la perfección. También aquí, podríamos pensar que estos son capaces de mantener ideologías políticas desiguales. En este punto, recuerdo a nuestra directora pidiéndonos probar en escena parte del vínculo amistoso que mantenemos con Joaquín, quien interpreta a Pierre, así fue como en la escena apareció un tinte de comicidad y diversión.

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El Escapista (función estreno, Teatro La Fábrica, octubre 2024). Fotografía: Francisco Baldoni.

Pensar situadamente, según Iliana Diéguez (2019), es reconocer la condición de la experiencia en la producción práctica, trabajar en la producción de pensamiento y encarnar nuevas formas y/o prácticas para hacer pensar. Examinando al otro personaje femenino de la obra, Amalia, ellas no tienen ninguna interacción en la obra más que Juliette cambiándole las cosas de lugar y viéndola como una molestia a la hora de ejecutar sus planes de que Lemont decida suicidarse. Al comenzar los ensayos yo creía que su vínculo era similar a la relación que Juliette mantenía con Pierre, pero mientras fue avanzando el proceso comencé a creer que muchas veces Juliette podría llegar a sentir pena por Amalia, no considero que hayan podido ser amigas, solo una relación estrecha y también siento que nunca podría haber considerado interesante alguna opinión de Amalia, pues Juliette siempre se comparó con los hombres, intentando estar a su altura e incluso tener la ilusión de superarlos en cuanto a PODER algún día, este puede ser otro de los motores que la impulsan a volver, el deseo de venganza y el ansiado reconocimiento que nunca le fue otorgado.

Como se puede comprobar, escogí imágenes que acompañen al texto. Pero a la hora de buscar una con Amalia, descubrí que no tienen fotos juntas solo ellas dos, más si en grupo. Entonces intenté buscar alguna que sea significativa para dar cuenta de cómo Juliette ve a este personaje, por lo que elegí una fotografía de la anteúltima escena de la obra. Amalia le sigue el juego a Pierre de que tiene la supuesta solución para salir de la ruina según el encuentro que tuvo con Juliette y el presidente en su sueño. Pero ahí está el truco, Amalia sabe que está jugando a encontrar soluciones. Perder la cabeza un rato es lo más cuerdo para su situación. Ya que ella es el único personaje realista de la obra, es obvio que a Juliette no le sirve para cumplir con su cometido, en su lugar busca a Lemont y a Pierre. Y en la imagen que seleccione Amalia abandona su juego para mirar a su alrededor, donde la invade su miserable realidad. No obstante, si observamos la foto detenidamente, podemos ver la silueta de otro personaje detrás de ella, es Juliette, contemplando la forma en la que su deseo se vuelve real. Juliette está siempre observando todo y a todos durante la obra, incluso al público. Sabe dónde se encuentra cada cosa, quienes se mueven y hacia donde, hasta la forma de andar y respirar de los demás.

Acerca de la vida de Juliette

Después de todo el recorrido realizado en este texto, puedo constatar que Juliette es una incógnita. Toda su existencia lo es. El hombre que la encontró hasta le cambió el nombre por considerar que no era digno de una artista. Y ahora ella solo se deja ver con quien elige ser vista. A relacionarse con movimientos sutiles, deslizándose entre los demás personajes con aires de grandeza, grandeza que solo pudo ganar levantando la cabeza y sin dejarse sobrepasar por nadie. Una mujer que lleva dentro una niña con muchas cicatrices ¿a la que querría ajusticiar tal vez? Quizás su fachada solo sea una gran coraza para hacernos creer que sus sentimientos no influirían con sus objetivos y que el deseo de venganza siempre será más fuerte que aquella mano que ese hombre desconocido levantó para llevarla a trabajar en contra de su voluntad, mano que eligió su destino antes de poder tomar sus propias decisiones. Juliette ya no puede elegir, “Entre el tiempo o la sangre Lemont, tiene que elegir” (2014, pág. 107). Lucio si puede hacerlo. Es hombre.

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El Escapista (función estreno, Teatro La Fábrica, octubre 2024). Fotografía: Francisco Baldoni.

Bibliografía:

Diéguez, I. (2019) “Interpelando al ‘caballo académico’: Por una práctica afectiva y emplazada”. Nómadas 50, Colombia, pp. 111 – 121.

Haraway, D. (1995) Ciencia ‘cyborgs’ y mujeres: La reinvención de la naturaleza. Cátedra. Cap. 7 “Conocimientos situados”, pp. 313 – 346.

Gago. V. (2019) La potencia feminista o el deseo de cambiarlo todo. Buenos Aires, Tinta limón.

Polleri, F. (2013) El Escapista.

Bruni Cavasín, R. (2024) Bitácoras de ensayo.

El Peldaño- Cuaderno de Teatrología N° 26. Período Julio-Diciembre, 2026. Julio 2026.


[1]  Para citar este artículo: Bruni Cavasín, Regina. (2026). Un personaje feminista: La creación de un personaje de 1950, encarnado por una actriz del siglo XXI. El Peldaño–Cuaderno de Teatrología. Julio-Diciembre 2026, N°26. Julio 2026. pp. 41-52. https://www.ojs.arte.unicen.edu.ar/index.php/elpeldano/article/view/1587/version/1449

Sección: Artículos. Recepción: 04/05/2026. Aceptación final: 02/06/2026.

[2] Graduada de Profesora de Juegos Dramáticos  y estudiante del Profesorado y Licenciatura en teatro de la Facultad de Arte – UNICEN. Tandil, provincia de Buenos Aires, Argentina.

[3] La canción que bailan interpretada por Libertad Lamarque es Uno, la cual es una de las piezas más emblemáticas de la música ciudadana, compuesta en 1943 con música de Mariano Mores y letra de Enrique Santos Discépolo. El tema relata el dolor, la desilusión amorosa y la pérdida de la fé tras años de sufrimiento.